Posiblemente siempre te idealicé; eras absolutmente perfecta, pero ahora he crecido, y sé que nadie es perfecto.
Tachaba en el calendario los días que faltaban para verte; se me partía el alma al despedirte; no quería soltar el teléfono cuando encontrabas una cabina para llamarme... desde entonces las cabinas de teléfono tienen algo especial, es tonto y simple, pero especial... y creo que es por ti.
Hace tantos años de todo que ni siquiera recuerdo detalles concretos de por qué eras única para mí; quizás alguna virutilla suelta: recuerdo las cajas de música, te has inmortalizado en el sonido de las cajas de música; recuerdo las tarjetas de cumpleaños, ¿cómo lo hacías?, ¿cómo conseguías que pasara horas mirando una tarta dibujaba en una tarjeta con un boli 'bic'?; recuerdo las cabalgatas de reyes con miles de caramelos cascados por su caída estrepitosa hacia el suelo; pero sobre todo recuerdo esa sonrisa tuya... no sé cómo lo has hecho, pero conseguiste que la tuya fuese para mí el concepto de 'sonrisa'; y me ha ocurrido más de una vez, que otras sonrisas me recuerdan a la tuya, y quizás por ello me gusten más... Me desconcierta... ¿pero, cómo puede una sola mujer representar todas las buenas sonrisas del mundo para una niña (ya no tan niña)?, ¿qué tenías?, ¿embrujabas, hechizabas? Por algo decías que siempre habías sido un poco bruja, y por eso cada año cumplías siempre los 16...
Ahora no eres tú, quizás nunca fuiste tú; es tu recuerdo, tu sensación, virutillas de sentimientos que invaden mi cuerpo cada vez que algo o alguien especial, mágico, sorprendente o deslumbrante, aparece en mi vida; te has materializado en un nuevo concepto de "ideal", que ninguna palabra del diccionario define, y que bien podría llevar tu nombre. ¿Cómo lo has hecho?
Tu voz ya es fría y distante; ya no da nada... más bien lo quita todo... y sin embargo, a pesar de estar vacías tus palabras, siguen el timbre exacto de la perfección; porque es tu voz, y al escucharla tiemblo de alegría, sollozo, siento de nuevo la inocencias de la niñez... y corro hacía el calendario, y ya no sé para qué, pues no hay cuenta atrás para nada, o más bien para todo, pues todo va hacia atrás hace mucho tiempo...
